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Embarazo psicológico en gatas castradas ¿Es posible?

La castración y la esterilización en un embarazo psicológico

Se conoce por embarazo psicológico o pseudogestación a un estado fisiológico, que, cabe destacar; no es una enfermedad, en el que las perras y las gatas inician la producción y preparación total del cuerpo para acoger el embarazo no real; inicia la producción de leche, conductas y comportamientos poco habituales, actitudes maternas, hinchazón del vientre, entre otros indicios. Este tipo de casos se presenta en gatas que realmente no están gestando, pasados unos 50 días o dos meses, desde la terminación del celo.

Gatas castradas con embarazo psicológico

Una consulta frecuente en los centros de veterinaria es; “He castrado a mi gata, pero parece tener un embarazo psicológico posterior a la intervención, ¿qué debo hacer? ¿es posible que ocurra esto o se trata de otro problema?”. Pues bien, para dar respuesta a esta inquietud, debemos conocer cómo funcionan este tipo de intervenciones.

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¿Por qué sucede esto?

gatas castradasEs posible que una gata que ha sido castrada pueda presentar un caso de embarazo psicológico, esto, en caso de que el animal haya sido operado durante los dos meses una vez ha finalizado el celo, tenga o no un caso de embarazo real. Sabemos que el origen del embarazo psicológico en perras y gatas es originado por una serie de hormonas en su organismo, pues bien, aún cuando la gata ha sido castrada, puede que se mantengan hormonas sexuales dentro de su cuerpo, ya que este tipo de hormonas no desaparecen tan rápidamente sino que se mantienen en la sangre, lo que le permite tener un poco más de vida. Por otro lado, lo que si ocurre en las gatas castradas es la detención de la secreción de este tipo de hormonas.

Esta explicación nos permite concluir que, seguramente, éste será el último caso en el que las gatas castradas presentarán un embarazo psicológico en sus vidas.

La diferencia entre castrar y esterilizar ¿Cuál es mejor?

Definir cuál es la mejor opción para nuestra gata dependerá de lo que queramos para ella. Por esto, te presentamos con base en las consecuencias y lo que lograrás, la diferencia entre una opción y la otra:

Cuando las gatas son castradas

Esta opción permite que se mitigue y erradique por completo cualquier posibilidad de desarrollo y presentación del celo, es decir, nos permite eliminar este proceso del animal.

El proceso: Se trata de una intervención quirúrgica en el que se liga a un cierto grado de riesgo, esto se debe al uso de anestésicos para la gata. Para proceder, la gata no debe haber consumido nada de alimento durante las 12 horas previas, y no haber consumido nada de líquidos las 6 horas previas. En cuanto a la duración de la operación, el tiempo puede oscilar entre los 25 minutos y los 40.

Es posible que puedas llevarte a tu gata ese mismo día después de la intervención, pero también es posible que se deba quedar por al menos unas 24 horas para asegurarse de las condiciones óptimas en la recuperación. Lo recomendable es que la gata pase al menos 48 horas en casa sin salir.

Cuando las gatas son esterilizadas

En esta alternativa simplemente nos ocupamos de evitar la procreación del animal. En esta opción no se ve vinculado el celo, por lo que si no nos importa este tipo de procesos naturales en su organismo, esta será la mejor opción.

El proceso: Este tipo de intervención, comprende un alto grado más de complejidad que el anterior. Esto se debe a las consecuencias, pues cesa la producción y desarrollo de las hormonas sexuales en la gata, pero, no se detiene el comportamiento sexual y la secreción de fluidos y demás procesos en el celo.

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